la Yaya
Nueva York, Julio de 2007 Central park, un recuerdo… no puedo reprimir escribirlo Siempre he caído totalmente ante el amor, cuando me conquistaban me zambullía en ella hasta que el fin inevitable llegaba y me arrojaban como al atún recién pescado, me gusta pensar que nunca lo hicieron por que me dejaran de amar

- ven aquí caro –
- dime Yaya –
- ¿quieres leer conmigo? –
- … prefiero que me leas tu, siempre que lo haces, me recuerdas a una locutora de radio, me encanta cerrar los ojos y oírte –
Mirada tierna
- Adulador…ya no sabes que decir para no leer-
- En serio Yaya, me encanta tu voz-
- Bueno ¿que quieres que te lea? –
- Elije tu Yaya –
Camino elegantemente hasta su aparador, abrió el primer cajón y de debajo de las enaguas de los domingos sacó un libro con las tapas negras...
- ven siéntate en mis rodillas… te voy a leer una poesía de uno de mis poetas preferidos, ni tu Yayo, ni tu madre, saben que este libro existe, sólo lo voy a compartir contigo… ¿de acuerdo?-
- de acuerdo Yaya –
Abrió lentamente el libro, como Pandora abrió su caja, con sus manos largas de manicura perfecta, pasó lentamente las amarillentas páginas hasta llegar a una en concreto…
PANDÉMICA Y CELESTE
(Comenzó)
Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos de hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
Desnudo de cintura para abajo,
Hipócrita lector - mon semblable - mon frère!
Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
Quien me tira del cuerpo hacia otros cuerpos
a ser posible jóvenes:
Yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años!.
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
- con cuatrocientos cuerpos diferentes -
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Y por eso me alegro de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
Mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones...
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de hiedra coronados.
O aquel portal en Roma en vía del Babuino.
y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
o noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una
imagen rota,
de la langueur goutée a ce mal d'être deux.
Sin despreciar
- alegres como fiesta entre semana -
las experiencias de promiscuidad.
Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
Íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo,
su juventud, la mía,
- música de mi fondo -
Sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
Iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.
Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
- mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua, fugaz como un reflejo.
Sobre su piel borrosa,
Cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz. Los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho….
(silencio)
- que te ha parecidocaro –
(silencio)
Corazón agitado
Sensación de ladrón atrapado
Mirada al piso de mármol
- ¿no dices nada? –
- … -
- Yaya yo… –
-Espera, no hace falta, ya te he dicho que esta lectura sólo la he compartido contigo… ahora mírame… venga levanta esa cara… así me gusta, verte esos ojos tan parecidos a los de mi padre… Escúchame bien caro, todo esta bien, no haces nada malo, no eres diferente, pero si especial, y no por a quien ames, sino por como serás capaz de amar, eso es lo que te hace especial y diferente, nada más… igual que tu compartes mi secreto, yo compartiré el tuyo hasta que tu quieras –
(silencio)
Su mano recorre mi pelo anudándose en mis rizos, me da un beso...
-anda, que estoy un poco cansada, porta una parte della torta della fragola… -
… Entre las cosas de








ser_anonimo dijo
Siempre que la recuerdo, el aire me trae aromas de jazmín...
27 Julio 2007 | 05:04 PM